viernes, 2 de noviembre de 2018

El Meu Destí?




Todo comenzó cuando mi madre me dijo que se había terminado, que ya no estaba lo que alguna vez estuvo; ella postrada en su cama, lloraba, mientras que a su vez mi padre venía menos a la casa, aún siendo pequeña, comprendía que papá ya no dormía aquí, y que no volvería a hacerlo.
 Pasaron meses y ese aire a angustia seguía cada vez menos en esa casa.
Y ahí estaba otra vez, ese angelito que sólo aparecía cuando todo se oscurecía y mis ojos se cerraban, intentando cada vez esculpir su pequeña cara con mi imaginación.
Creando y transformando sus recuerdos, como si alguna vez los hubiera tenido.
Desafiando su destino, del cual no debía existir.
Poco a poco esa extraña y pequeña silueta se iba desvaneciendo; ya al cumplir los doce años, las burlas de mis compañeros sobre aquellas apariciones imaginarias se fueron quedando atrás, su rostro enrojecido fue desapareciendo, al igual que su pequeña luz que resplandecía esa pequeña habitación. Hay tantas cosas que descubría a través de mi diminuta mente capaz de crear diversas cosas, que lamenté toda mi vida no haber podido siquiera escuchar su voz.
Aún así, ya no pienso tanto en eso. Mi hermano mayor de veinte años se fue a México por dos años, y a pasar de tener una hermana melliza con mi misma edad, siento total responsabilidad de ella y de la menor. Hay tantos cosas de la vida real, de las que tengo que pensar, pero en fin, a pesar de eso sigo con mis momentos de inmadurez, que me alejan de todo tipo de realidad, de tener que proteger a el otro y permitir que comiencen a cuidar un poquito de mi.
En frente de mi habitación, solía escuchar del otro lado de la puerta, el llanto desgarrador de mi madre todas las noches. 
Ya siendo mayor de edad, todavía no comprendo que fue lo que sucedió esa misma tarde el cual marcó un antes y un después de mi corta vida. Aún así, hay algo que me hizo recordar esas noches fuera de lo normal, fue la aparición de alguien muy especial para mi, que nos dejamos de ver en el momento que esto sucedió, y mis padres se divorciaron, alguien quién es paralelamente lejano, pero tan cercano para mi; solíamos ir todos los veranos a Mar del Plata, llegábamos a la casa del primo de mi papá, subíamos las escaleras corriendo hasta esa puerta enorme, al abrirla, ahí estaba él, esperándonos con el mismo canal de siempre, listos para ver "Wallace and Gromit". Pero todo eso se terminó, los viajes se fueron acabando, jamás volví a pisar Mar del Plata. Luego de casi nueve años aquí estaba, viviendo en Buenos Aires, con parte de su familia, nos reencontramos y nos hicimos muy buenos primos, a pesar de la diferencia de edad que teníamos, lo que no quiere decir que ya, con dieciocho, aún no suelo sentir el deseo de volver a esos momentos, en los que encontraba un silencio absoluto excepto por aquella risa contagiosa de esa pequeña e indefensa criatura.
Gracias a esta persona con quién me reencontré luego de mucho tiempo, llamado Nicolás, pude saber que si bien se había borrado esa imagen de mi cabeza, se que me mandaron a este otro ángel, que me cuida y me protege de cualquier daño que pueda venir del mundo, él me enseña, al igual, que aquel niño, una vez lo hizo, es que donde quiera que estemos, sea cual sea su situación, nosotros no hemos sido olvidados. No importa cuán oscuro parezcan nuestros días, no importa cuán insignificantes nos sintamos, hay alguien allá arriba del cual nos ama, y jamás van a poder saber lo insignificante de "nuestro amor" comparado con un ser tan maravilloso y poderoso. Ojalá algún día conocer poder volver a ver a ese ángel tan diminuto y ser tan perfecto, y ahí sí, construir nuestro propio destino juntos.

Lía Casellas...

1 comentario:

  1. Además de quedarse en el decir, el relato es confuso y tiene muchísimos errores de expresión. Todo esto distancia al lector de cualquier posibilidad de conmoverse con lo que sucede. Además, el argumento (repensar la lógica causa-consecuencia que encadena los hechos), las motivaciones de la protagonista, sus reflexiones, el paso del tiempo, el conflicto se enredan de manera caótica.
    Repensar qué recursos te ayudarían a dotar el relato de intencionalidad estética. No hay extrañamiento ni artificio ni está lograda la ruptura del tiempo lineal.
    Rever construcción de oraciones, tiempos verbales, gerundios, preposiciones, pronombres relativos, puntuación y párrafos, ortografía, vocabulario (obviedades tales como “hermana melliza con mi misma edad”).
    Nota: 5-

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