viernes, 30 de noviembre de 2018
sábado, 10 de noviembre de 2018
Pequeños audazes - Juan Ventola
Caminaban por la calle Bagley st en El Barrio de Detroit, ciudad de Nueva York. Una tarde de abril del año 2005 el pequeño Nasim de 13 años de edad salía de su humilde hogar junto a su padre mientras le insistía para que le compre una pelota de baloncesto observo que este se queda tildado observando unas zapatillas colgadas en un cable de electricidad en lo alto de la cuadra frente a su casa. El pequeño nasim ya había observado a varias personas del barrio deteniéndose a observar y hasta rezarle a esas zapatillas en especial, le pareció raro ya que había zapatillas en todas las cuadras pero porque la gente observada esas en particular. Le pregunto al padre que importancia tenían esas zapatillas. Su padre tras un denso suspiro y con los ojos húmedos le contesta que las zapatillas son las reebook classic FTW año 1990 de Lawrence mc Dylan, un viejo vecino suyo que vivía frente a su casa, la misma que habita actualmente, con el que compartió su educación primaria. Las personas se detenían a presenciar las zapatillas de Lawrence ya que el había sido un músico muy reconocido por la gente de los suburbios de Estados Unidos por su obra que trataba acerca de lo que sucedía en las zonas mas marginadas y su densa critica hacia la sociedad, su nombre artístico era Law MCD y sus admiradores lo recuerdan como “la voz del barrio”, logro llenar conciertos multitudinarios y atraer la atención de muchas personas. El 24 de noviembre del 1992 Lawrence fue asesinado en un homicidio anónimo y misterioso en las afuera de la ciudad la justicia determino que fue un suicidio.
Nasim comenzó a escuchar sus canciones y por ende a reflexionar eso lo llevo hacia lugares muy profundos, se identifico mucho con las barras que Law plasmaba en sus letras esto se lo transmitió a su amigo Andrew con el que compartió toda su infancia y adolescencia, con el pasaban horas escuchando Law y jugando al baloncesto. Una noche, volviendo del club donde solía ir a bailar, antes de entrar a su casa se Nasim se quedo mirando esas tan apreciadas zapatillas, bajo el efecto del alcohol cuando de repente le surgió la idea de probarse las zapatillas de Lawrence, Andrew le alcanzo una escalera, Nasim subió y las desata. Al probárselas siente como una piedra molestándole, se fija bien y bajo de la plantilla había una gema muy brillante y ostentosa acompañada de una carta titulada ¨Los del ojo amplio¨ esta carta habla acerca de una secta oculta de personas que poseen un ojo extra en alguna parte de su organismo que ademas y rigen cierto poder sobre la sociedad, estos son los que están encima de la prensa de la publicidad de las empresas, incluso encima del gobierno dice que son mas que humanos son seres superiores con el fin de dominar el mundo. En la carta también se menciona la gema, esta gema con tendencia de rubí es una piedra astral que junto a otras 2 forma una corriente energética que cede un poder místico en las personas de ojo amplio lo cual es un peligro para la humanidad al final de la carta dice ¨espero que el destino no me haya jugado en contra y esta gema este en buenas manos, en caso de ser así manténganla bajo secreto y piense bien que hacer con ella para que los enemigos de la libertad no tomen el control. Los del ojo amplio me quieren matar probablemente lo harán ya me balearon en reiteradas ocaciones no aguanto la persecución que se ejerce sobre mi, mis pierna derecha y mi brazo izquierdo perdieron movilidad, mis fuerzas se deterioran por lo tanto me iré fuera de la ciudad a morir en paz¨.
Nasim y Andrew impactados con lo que se encontraron guardaron la gema en una caja en la casa de Nasim y este aprovecho la carta para empezar a componer canciones sobre las instrumentales que componía Andrew hablando sobre la sociedad y hechando la culpa de todo a unas personas de incógnita presencia. Al cabo de tres años Nasim genero mucho éxito con sus canciones, logro llenar conciertos y conseguir la atención de miles de personas, era como la reencarnación de Lawrence. El 22 de Septiembre de 2009 se realizaba la entrega de los premios anuales de música mas importantes del mundo, dominado por su ego y su estética decide colocarse la gema como anillo. Al finalizar la entrega Nasim y Andrew se dirigían hacia su auto cuando un Cadillac negro los intercepta, baja la ventanilla y dispara dos balas una a la rodilla de cada uno, acto seguido los subieron al auto y los trasladaron a un antro donde habitaban al rededor de 100 personas vestidas de traje y gorro. Estas personas eran la secta que Lawrence tanto mencionaba, en el fondo del antro golpearon a Andrew y a Nasim, Andrew consumido por la furia soltaba un insulto tras otro hasta que fue baleado por el seguridad de la secta nuevamente y dejado en el piso fingiendo su muerte, mientras que a nasim lo hicieron sentarse en una silla a presenciar una ceremonia. Mientras el Supremo ojo amplio decía unas palabras en referencia a la corriente energética que estaban por obtener, Andrew logra pararse y ahorca sigilosamente al miembro que debía observarlo y quintándoles ya que este se encontraba distraído por las palabras del supremo. Finalmente algunos miembros de la secta se dirigen hacia el frente para realizar la junta de las 3 gemas, Andrew se camufla entre ellos, al realizarse el choque de las tres gemas se empieza a desprender un humo de colores y antes de que pueda hacer tacto con el supremo Andrew lo empuja y es el primero en hacer contacto con la energía. Comenzó a sentir euforia y se hacia cada vez mas grande, luego empieza a flotar levemente. Al mismo tiempo ve como algunos miembros de las secta matan a su amigo Nasir por la confidencialidad de lo que estaba presenciando, por lo tanto Andrew comienza a realizar una masacre matando a todos los hombres de esta secta. Al terminar la masacre agarra las zapatillas de Nasir colgándolas a lado de donde se encontraban las zapatillas de Lawrence dejando bajo su suela una carta con todo lo que había sucedido esa noche, también deja la carta de Lawrence en sus zapatillas. Acto seguido Andrew se suicida para evitar poner en peligro a la humanidad.
lunes, 5 de noviembre de 2018
"El joker", Francesca Ieraci
Un sábado por la noche, hacia finales de noviembre, me hallaba solo en casa con Sol. Yo estaba sentado en el sillón junto a la ventana, ella junto a la mesa del comedor haciendo un solitario, últimamente no paraba de hacer solitarios, yo no sabía por qué, pensaba que quizá tenía miedo de algo. Hace mucho calor, dijo Sol, podrías abrir un poco la ventana. Estaba de acuerdo en que hacía algo de calor, y como afuera no hacía demasiado frío, abrí la ventana. Daba al jardín de atrás y a un pequeño bosque. Me quedé de pie un rato escuchando el suave rumor de la lluvia. Tal vez fuera esa la razón, la suave lluvia y el silencio, lo cierto es que ocurrió lo que ocurre de vez en cuando: se te viene encima un gran vacío, es como si la misma falta de sentido de la existencia se te metiera dentro y se extendiera como un inmenso y desnudo paisaje. Ya puedes volver a cerrar, dijo Sol, aunque yo seguía mirando por la ventana. Voy a dar una vuelta, dije. ¿Ahora?, preguntó ella. Cerré la ventana. Sólo un corto paseo, contesté. Ella seguía con su solitario, sin levantar la cabeza. En la entrada, me puse el impermeable y el gorro de lluvia que sólo utilizo para trabajar en el jardín cuando hay mal tiempo. Tal vez por eso fui al jardín en lugar de salir a la carretera. Llegué hasta el final, donde cultivábamos algunos vegetales y había un pequeño banco sin respaldo que parecía ser de antes de que Sol heredara la casa. Me senté bajo la lluvia en la oscuridad y miré hacia las ventanas iluminadas, pero como el jardín formaba una suave pendiente hacia abajo, no podía ver a Sol, sólo el techo y la parte superior de las paredes. Al cabo de un rato hacía demasiado frío como para permanecer sentado; me levanté con la intención de trepar por la valla y cruzar el pequeño bosque hasta la carretera, junto a la oficina de correos. Pero al llegar a la valla, me di vuelta y vi la sombra de Sol en la pared de adentro y un trozo de techo, no entendía cómo podía ser, no entendía cuál podía ser la fuente de luz que hacía que la sombra cayera justo ahí. Trepé por la valla, por el lugar donde podía agarrarme a la rama inferior de un gran roble; desde allí podía ver a Sol sentada junto a la mesa. Delante de ella ardía una vela, y en una mano llevaba algo que también ardía, pero me resultaba imposible ver de qué se trataba. Luego la llama desapareció, y Sol se levantó; en ese instante fue como si toda la habitación quedara en penumbra. Un momento después, Sol había desaparecido de mi vista. Esperé un rato, pero no volvió. Bajé de un salto hacia la parte exterior de la valla y me adentré en el pequeño bosque. Me preguntaba qué había quemado, y de alguna manera me sentía engañado, por no decir encandilado, sé que fue justo eso lo que sentía, porque la idea me dejó algo perplejo, incluso me pregunté de dónde procedía el verbo «encandilar». Seguí andando por el sendero hasta llegar al aparcamiento de gravilla que había detrás de la oficina de correos, allí me paré a sopesar los pros y los contras, luego volví por el mismo camino, no era muy largo, sólo unos doscientos metros, y enseguida me encontraba otra vez junto a la valla.
Permanecí un buen rato en la entrada, y cuando llegué al cuarto de estar, Sol estaba haciendo un solitario. Levantó la vista de las cartas y me dirigió una sonrisa. No había ninguna vela en la mesa, ni restos de papel quemado en el cenicero. ¿Y bien?, preguntó. Llueve, contesté. Ya lo sabías, ¿no?, preguntó ella. Sí, contesté. Me senté junto a la ventana. Miré hacia el jardín, pero sólo me encontré con el reflejo de la habitación y el de Sol. Al cabo de un rato, sin levantar la vista de las cartas y con una voz completamente cotidiana, dijo: No tengo más que pellizcarme el brazo para saber que existo. Incluso tratándose de Sol era una afirmación muy contundente, y si la interpreté como una acusación, lo atribuyo a esa sensación de haber sido engañado, una sensación que no se había esfumado al volver a casa y encontrar borradas todas las huellas de lo que había visto desde la valla. Estuve a punto de darle una respuesta irónica, pero me controlé. No dije nada, ni siquiera me di vuelta para mirarla, sino que continué observando su reflejo en el cristal de la ventana. Se puso a recoger las cartas, todavía sin levantar la vista. Me sentí como si tuviera la cara rígida. Sol guardó la baraja en la caja y se levantó lentamente. Me miró. Fui incapaz de darme vuelta, estaba completamente acorralado en la sensación de haber sido humillado. Se fue del cuarto de estar. La oí abrir la canilla de la cocina, luego se oyó la puerta del dormitorio, y finalmente se hizo el silencio. No sé cuánto tiempo permanecí sentado, analizando con amargura sus últimas palabras, tal vez varios minutos, pero por fin mis pensamientos tomaron otro rumbo. Me levanté y me acerqué a la chimenea. Estaba tan limpia de cenizas como antes. Quería ir a la cocina y mirar en el tacho de la basura, pero dudé ante la posibilidad de que Sol me sorprendiera. ¿Y qué?, me dije, no sabe que la he visto. Abrí la puerta de abajo de la pileta, y sobre la basura podía verse la punta de una carta quemada. La agarre y empecé a darle vueltas, perplejo y confuso. Las preguntas se enmarañaban en mi interior. ¿Había ido a buscar una vela con el fin de quemar una carta? ¿Una de esas cartas con las que hacía solitarios? ¿Por qué una vela? ¿Por qué quemar una carta? ¿Por qué había vuelto a guardar la vela? ¿Qué carta? A la última pregunta tal vez pudiera darle una respuesta; dejé caer la carta quemada al tacho de la basura y volví al cuarto de estar. La baraja seguía sobre la mesa, saqué las cartas y las conté, cincuenta y tres. Sólo había un comodín. Sol había quemado un comodín. Miré el que quedaba: un bufón guiñando un ojo al sacarse un as de corazones de la manga. Me metí la carta en el bolsillo con una confusa sensación de venganza, luego volví a meter la baraja en el estuche.
Cuando una hora más tarde fui a acostarme, Sol ya estaba dormida. Permanecí mucho tiempo despierto, y a la mañana siguiente me acordaba de todo. Llovía. Intenté imaginarme que era una mañana de domingo cualquiera, pero no lo conseguí. Desayunamos en silencio, es decir, Sol mencionó un par de asuntos triviales, pero yo no contesté. Luego añadió: No hace falta que estés tan callado por mí. En ese instante todo se me volvió negro por dentro. Tenía el cuchillo en la mano y golpeé el mango con tanta fuerza contra el plato, que estalló. Luego me levanté y salí de la habitación gritando.
Unas horas más tarde, volví a casa. Había pensado decirle que lamentaba no haber sido capaz de controlarme. La casa estaba a oscuras. Encendí las luces. En la mesa de la cocina había una nota en la que ponía:
«Sí. Te llamaré mañana u otro día. Sol».
Así salió de mi vida. Después de ocho años. Al principio me negué a creerlo, estaba seguro de que al cabo de un tiempo se daría cuenta de que me necesitaba tanto como yo a ella. Pero no se dio cuenta, ahora lo sé, debo aceptarlo, no era la que yo creía que era.
domingo, 4 de noviembre de 2018
"Camino a vivir" Martina Batalla
viernes, 2 de noviembre de 2018
"El fruto", por Iván, H. Caram.
Por: Iván Agustín, H. Caram.
Siniestra realidad- Rodriguez Micaela
El ùnico caso - Gaston Bonanno Epstein
Cotilleando la vida de los demás.
Un día lleno de nubes, un cielo tan
gris que lo único que se podía visualizar eran sombras. En la calle se veían
nubes moviéndose, éstas eran personas
con ropa de color oscuro.
Día feriado, pero común para el detective Timaius, así también lo era
para los detectives Robespiere y Celia. Ellos tres son compañeros resolviendo
casos. Su lugar de trabajo: la comisaria más grande de Hardly City. Los tres
grandes resuelven casos en su departamento de detectives, el cual se encuentra
en las profundidades de la comisaria privada Great Solution. Su lugar habitual
para las discusiones como equipo, es la sala de “recuerdos perdidos”, nombrada así
en honor al pequeño problema de Jack Robespiere. Este era un problema singular,
ya que tenía que ver con la personalidad del individuo. Él es una persona de
unos 38 años, con grandes manos y pies, una voz ronca por fumar y piel áspera y
rojiza del alcohol. Es muy inteligente y resuelve grandes casos con solo una
frase. ¡Bueno, esto no es lo que afecta a su problema! Lo que en realidad
afecta a su problema es su personalidad tímida, discreta y tiene una mirada que
da miedo, si te le quedas viendo de frente, enseguida sacas la conclusión de que
te insultará o algo peor. Cuando se enoja, dice una frase tal que te deja
sorprendido. Esta frase duraba en su memoria un solo segundo ya que al
preguntarle qué dijo, se lo olvidaba.
En este día tan particular, no para
los tres grandes. Al llegar cada uno a la oficina de los recuerdos perdidos: se encontraron con
una hoja previa a la noche del día anterior, la cual Timaius había dejado como
un caso urgente para resolver.
El caso de hoy, el único caso, era
una urgencia inminente, se trataba de una gran estafa. La mafia se había involucrado
con el gobierno, con políticos corruptos que querían tener al presidente como
una imagen de poder, mientras que ellos manejaban la plata del país, haciendo inversiones
y controlando las transacciones de la
bolsa. Esta investigación ya estaba avanzada por lo cual los tres grandes habían
recogido estos datos, los pudieron
sacarse gracias a las conclusivas frases de todos los días de Jack.
Los tres grandes se conocieron en la facultad en un curso de criminología.
Cabe resaltar que tanto Ernst Timaius como Jack Robespiere estaban enamorados
de Celia Fandilli. La señorita Fandilli es una muchacha muy atractiva con bellos
ojos y una buena cabellera que resaltaba su rostro, fino, luce como una modelo.
Celia ahora es una joven de 25
años es tan inteligente que es la
principal en hacer preguntas puntuales para resolver los casos. Ella logro
estudiar la carrera en 2 años, mientras que Timaius fue el segundo que menos tardo
en 5 años y el tercero fue Jack quien siempre se
llevaba todo aquello que tenía que ver con casos de discreción, tardando así la
suma de los años que tardo Celia y Ernst juntos.
Jack tuvo un desacuerdo con ambos cuando estudiaban, ya que Celia y Ernest
estuvieron de novios 1 año y 2 meses. A partir de descubrir esto el señor
Robespiere tuvo una crisis psicológica.
Los tres trabajaban de una forma especial. A la mañana llegaban a la oficina
cansados por el trabajo del dia anterior.
Tenían un tiempo para tomar uno o dos cafés y charlar de los casos que había que
resolver. Se repartían los casos siempre si eran fáciles, pues sino se hacían un
día para resolver ese caso en específico. Este tiempo duraba tres horas, luego tenían
todo el día para buscar pistas por cuenta propia. Durante unas diez horas, las
cuales sin dudarlo las podían utilizar como a ellos se le diere la gana. Luego de encontrar datos se volvían a juntar en
la oficina otras tres horas para poder reunir los y dar por concluido los casos, obteniendo las
respuestas.
Timaius es una persona comprometida con su trabajo, aunque su amor
por reconquistar el corazón de Celia, influye con creces en las actitudes que
toma en él. Quiere mostrar una imagen seria y de compromiso, lo cual a Celia le
atrae. La detective por otro lado, es una chica apasionada por descubrir cosas.
Hace un buen trabajo sacando conclusiones de los datos recabados. Ernst es una
persona cumplidora y honesta, tiene 35 años es alto y usa barba.
El caso tuvo muchos interrogantes en el medio, simplemente un papelón, la
justicia se debería de sentirse avergonzada, incompetente. Parecería que o son
todos corruptos o son todos unos…
Todo aquello que se habló a la mañana, fue contradictorio a la resolución
del caso. Los detectives Timaius y Celia
fueron quienes tuvieron la conclusión, por una simple sospecha.
Todos los detectives salieron de la sala a las 10 p.m. Todos con
distintos destinos, uno fue a la bolsa, otro fue a hablar con el presidente y
el otro fue a ver si podía inmiscuirse con la mafia.
En primera instancia el presidente le contó a Celia que él era parte de
este movimiento en la bolsa, ya que beneficiaría a todos los ciudadanos. A
Timaius el jefe de la bolsa le dijo que no recibía nada de nadie ni de políticos
corruptos, ni de mafias.
Con estas conclusiones ambos detectives fueron a ver el día de Jack
Robespiere, ya que tenían una simple sospecha sobre él, quien a la mañana
temprano dijo “nada de café solo alcohol y plata”.
Lo vieron bebiendo dentro de un bar. Lo miraban desde la calle de
enfrente con binoculares. Al verlo levantarse y dirigirse a una puerta, vieron
que detrás de ella habían otras personas, todas grandes y morrudas como Jack.
De inmediato Ernst y la señorita Fandilli entraron al bar. Timaius tomó el vaso de cerveza y trato de oír detrás de la
puerta. Al oír la voz de su compañero llamó a la policía quien ya estaba
rodeando el perímetro. Atraparon y
llevaron preso a todos los mafiosos incluyendo a Jack, principal miembro del
grupo quien tenía contactos con los mafiosos de la bolsa. Un estudiante que comenzó
con el consumo de alcohol, después del rechazo que sufrió de su amor, Celia Fandilli.
Tras haber perdido todo por su mal habito, inicia su vida turbia.
Este es el único caso en el cual describo la vida de mi hermano.
"Invasión" de Mora Spadaro
Los rayos del sol recién iluminaban el terreno, el vigía del pueblo logró avistar soldados armados que se aproximaban, pronto ya todos en el pueblo habían sido enterados de la posible inminencia de una batalla, los guerreros tomaron sus armas.
Las que avanzaban eran las tropas del norte, originarias de paisajes sinuosos pero fértiles, con trajes celestes a rayas. Al sur y recién enterados del avance de los anteriores, los provenientes de sitios llanos y húmedos, vestidos con colores cálidos.
Se despertó para hundirse nuevamente en un vaivén de emociones. Soñó que tenía un pez, y que se moría. Tras prender la lámpara, la tiró a suelo, lo que atrajo a su madre, está última levantó la lámpara a la vez que anunciaba a su hijo que el desayuno estaba listo y que se lo traería, como había hecho todos los días. El recién amanecido asintió con neutralidad.
De pequeño era feliz, si bien luchaba con algunos trastornos psicológicos leves, tratados vagamente, se mantenía alegre.
El problema acrecentó cuando entró en la secundaria, donde su infantilismo lo llevó a que sufriera acoso de sus compañeros, nunca se supo que tan grave fue pero le bastó para encerrarse en su casa, tirado en la cama, sin voluntad para hacer algo más.
La tropas celestes ya se escuchaban, más fueron tapadas por el alboroto de la gente del pueblo. Los celestes se detuvieron a un par de metros de la, de por sí, debilitada muralla colorada. Se mandó a llamar a quien era dueño de aquellas tierras y se le manifestó con la mejor cara de sinceridad que solo querían llegar a las tierras del sur, atravesando su territorio.
Este paso era tan codiciado debido a que por allí accederían a continente inhabitado.
Sin embargo, a causa de la desconfianza, el pueblo austral denegó la petición. Parecía que los recién llegados se marcharían, pero estos, sin pensarlo, arremetieron contra la muralla, derribándola.
Cuando llegó el té con las tostadas los disfrutó mucho, pensando en la vida ni se inmutó de que estaba comiendo hasta haber terminado, concluyendo su leve momento de satisfacción y sabiéndolo prácticamente derrumbado a causa de no haberlo podido gozar plenamente. Volvió a recostarse.
Ahora, con campo abierto, el batallón celeste avanzó sobre los ciudadanos locales. Sin compasión derrumbaron todo lo que había a su paso. Los rojos, que se encontraban en inferioridad numérica lucharon lo más que pudieron, pero poco pudieron hacer ante tan desarrollado ejército.
Mientras miraba al techo imaginaba cosas que podría hacer pero se auto reprimía diciéndose que eran cosas imposibles.
Tras semejante masacre los celestes llegaron al sur, allí se asentaron parte de sus tropas, construyendo casas y crreando instituciones.
Comenzó a sentir un leve dolor estomacal que se fue expandiendo hasta cubrir todo el torso, sintió cómo en su interior se iba desarrollando un cáncer. No sin haberlo estado meditando la mitad de su vida, y ahora por fin colmado; se levantó de la cama, despacio, debido a los años que había estado tirado en aquel sitio.
Los celestes, únicos habitantes de esas tierras, comenzaron a caer contra las paredes meridionales de sus casas. Bastante mareados y extremadamente confundidos, lograron estabilizarse.
Con decisión salió de la casa, su madre lo miraba y le hablaba sorprendida, indiferente se dirigió al galpón tomó una soga y un banquito, y fue hasta la rama más baja de viejo nogal, allí se subió al banquito, ató la soga a la rama, y luego a su cuello y saltó.
De pronto hubo un impacto que hizo que todas las casas, habitantes, objetos y todo lo que se encontraba en aquellas tierras se desprendieran del suelo, cayendo, en paralelo al piso, y dejando las tierras vacías sin vestigios de algo.





