22/10
Es un cuento muy lindo de leer, en donde el autor logra que el lector tenga atención sobre el texto. Tal vez le cambiaría palabras muy complicadas de entender, lo que más me gusto es el final que te impacta.
29/10
Ella sabía de su desinterés ante una inesperadas sorpresa. Él llegó, observó alrededor, miró a su mujer con desprecio y se sentó en la mesa, como todos los días, esperando a que su esposa le sirviera. Ella estaba cansada de sus momentos oscuros que eran habituales. Sin pensarlo cambio de plan completamente. Le sirvió a su marido tan apreciado y le ofreció algo para beber, lo agarro y en un instante estaba atravesando su pecho. En una noche tan romántica, quien iba a pensar que el corazón de su marido estaría en la mesa por primera vez.
31/10
En una plaza sentado vi pasar las hormigas que giran a mi alrededor. Acompañado de mi abuelita, vemos caer risas sobre mi boca. Saltando voy esquivando la lava que no puedo tocar. Mi abuelita cae en la rojiza y ardiente lava y muere sumergida en ella.
Llego vivo a casa, mi madre y los soldados me esperan para merendar en la tibia tarde de otoño. En el suave pasto verde, surgía una guerra, el soldado Ramirez nos mandaba al ataque.
De repente mi vista se pinta de negro, nos bombardearon. Escucho que mi madre viene hacia mi , otra vez debo salir de mis cálidas sabanas.
7/10
Cuando desperté comencé a caminar hacia unas largas calles, no sabia a donde me dirigía, tampoco sabia lo que quería. Solo estaba decidida en seguir mi instinto. Atravesaba las calles oscuras, compartía miradas atemorizadas, tristes y descontentas, la ciudad estaba infectada de infelicidad y sin rumbo decido terminar con esta pesadilla.
Trepo la columna gris y me lanzo en el enorme lago de los sueños, cuando mi cuerpo se sumerge, mis huesos se congelan suavemente y despierto envuelto en mis frazadas doradas.
Despierto nuevamente en una ciudad plasmada de rayos solares, de flores y de vida. Cruzo miradas adoradas, las sonrisas estaban depositadas en sus bellos rostros. Humanos jugando, alegres y enamorados. Tanto que me asusta, me ahoga. Temo y corro nuevamente en los lagos de los sueños. Renazco en la vida nueva, pero todo es más gris, y las personas son los seres más despreciables que habré conocido.
Me deprimo en las calles de la enorme ciudad vacía. Vuelvo a mi mundo, sin embargo mi angustia no se aleja de mi, recorrí todas las ciudades posibles, en busca de mi felicidad. Desilusionado, me sumerjo en el lago de los sueños más eterno que un viviente pudo apreciar.
14/11
Querida compañera:
Amanecí, pensando en vos, los imprevistos de la vida hicieron que hace una semana tomara rumbo hacia las costas de Bielorrusa. Los días acá son muy fríos, pero a su vez el agua es cálida gracias a la actividad volcánica, con respecto a la comida puedo decir que es anafrodisíaca y muy rica. Bielorrusa me impresiona, su clima y su gente son muy agradables, pero me dieron ganas de volver a casa, te extraño mucho.Anoche quise salir pero no pude, algo me lo imposibilitaba, era muy fuerte, y decidí quedarme para apreciar el silencio y la oscuridad.Dos veces vi patos caminando sobre las veredas, los policías corrían tras de ellos, pobres patos, se sentían secuestrados.Espero volver pronto, hasta entonces no te olvides de mi. Saludos CarlotaCuando María terminó de leer la carta, sabia que un extraño mensaje esta reflejado en esta. Después de varias lecturas, lo descubrió, alba 22.
21/11
Habíamos atravesado una gran tormenta, luego de seis días vi amanecer el cálido sol. Las temperaturas aumentaron y lo único que deseaba era salir de mi cuarto oscuro.
Me dirigí hacia el parque, estaba repleto de familias, no fui la única personas que anhelaba ver el atardecer. Me recosté en el pasto para apreciar las esponjosas nubes, cuando de repente sentí sus suaves dientes en mi muslo. Era un bicho extraño, que no había reconocido, rápidamente se escapo de mi. Seguí acostada, apreciando la bajada del sol. Caía y caía y el dolor era cada vez mas fuerte, mi cuerpo estaba invadido de sufrimiento.
Pasaron las horas y yo seguía dopada en el pasto, sin poder moverme.

