viernes, 2 de noviembre de 2018

"Invasión" de Mora Spadaro





Los rayos del sol recién iluminaban el terreno, el vigía del pueblo logró avistar soldados armados que se aproximaban, pronto ya todos en el pueblo habían sido enterados de la posible inminencia de una batalla, los guerreros tomaron sus armas.
Las que avanzaban eran las tropas del norte, originarias de paisajes sinuosos pero fértiles, con trajes celestes a rayas. Al sur y recién enterados del avance de los anteriores, los provenientes de sitios llanos y húmedos, vestidos con colores cálidos.
Se despertó para hundirse nuevamente en un vaivén de emociones. Soñó que tenía un pez, y que se moría. Tras prender la lámpara, la tiró a suelo, lo que atrajo a su madre, está última levantó la lámpara a la vez que anunciaba a su hijo que el desayuno estaba listo y que se lo traería, como había hecho todos los días. El recién amanecido asintió con neutralidad.
De pequeño era feliz, si bien luchaba con algunos trastornos psicológicos leves, tratados vagamente, se mantenía alegre.
El problema acrecentó cuando entró en la secundaria, donde su infantilismo lo llevó a que sufriera acoso de sus compañeros, nunca se supo que tan grave fue pero le bastó para encerrarse en su casa, tirado en la cama, sin voluntad para hacer algo más.
La tropas celestes ya se escuchaban, más fueron tapadas por el alboroto de la gente del pueblo. Los celestes se detuvieron a un par de metros de la, de por sí, debilitada muralla colorada. Se mandó a llamar a quien era dueño de aquellas tierras y se le manifestó con la mejor cara de sinceridad que solo querían llegar a las tierras del sur, atravesando su territorio.
Este paso era tan codiciado debido a que por allí accederían a continente inhabitado.
Sin embargo, a causa de la desconfianza, el pueblo austral denegó la petición. Parecía que los recién llegados se marcharían, pero estos, sin pensarlo, arremetieron contra la muralla, derribándola.

Cuando llegó el té con las tostadas los disfrutó mucho, pensando en la vida ni se inmutó de que estaba comiendo hasta haber terminado, concluyendo su leve momento de satisfacción y sabiéndolo prácticamente derrumbado a causa de no haberlo podido gozar plenamente. Volvió a recostarse.
Ahora, con campo abierto, el batallón celeste avanzó sobre los ciudadanos locales. Sin compasión derrumbaron todo lo que había a su paso. Los rojos, que se encontraban en inferioridad numérica lucharon lo más que pudieron, pero poco pudieron hacer ante tan desarrollado ejército.
Mientras miraba al techo imaginaba cosas que podría hacer pero se auto reprimía diciéndose que eran cosas imposibles.
Tras semejante masacre los celestes llegaron al sur, allí se asentaron parte de sus tropas, construyendo casas y crreando instituciones.
Comenzó a sentir un leve dolor estomacal que se fue expandiendo hasta cubrir todo el torso, sintió cómo en su interior se iba desarrollando un cáncer. No sin haberlo estado meditando la mitad de su vida, y ahora por fin colmado; se levantó de la cama, despacio, debido a los años que había estado tirado en aquel sitio.
Los celestes, únicos habitantes de esas tierras, comenzaron a caer contra las paredes meridionales de sus casas. Bastante mareados y extremadamente confundidos, lograron estabilizarse.
Con decisión salió de la casa, su madre lo miraba y le hablaba sorprendida, indiferente se dirigió al galpón tomó una soga y un banquito, y fue hasta la rama más baja de viejo nogal, allí se subió al banquito, ató la soga a la rama, y luego a su cuello y saltó.
De pronto hubo un impacto que hizo que todas las casas, habitantes, objetos y todo lo que se encontraba en aquellas tierras se desprendieran del suelo, cayendo, en paralelo al piso, y dejando las tierras vacías sin vestigios de algo.

1 comentario:

  1. Aunque la idea de cáncer como invasión es conocida, tu modo de narrarlo es interesante; no obstante, pareciera que lo que motiva la decisión final del protagonista no fuera esa enfermedad, que es la base del relato (paralelismo entre la invasión de los celestes a los rojos y la invasión del cáncer en su cuerpo). Esto es, no resulta verosímil que tome tal decisión por lo que dice sentir en su cuerpo (“Comenzó a sentir un leve dolor estomacal que se fue expandiendo hasta cubrir todo el torso, sintió cómo en su interior se iba desarrollando un cáncer”), sino más bien por lo que expresa en la oración que le sigue (“No sin haberlo estado meditando la mitad de su vida, y ahora por fin colmado; se levantó de la cama, despacio, debido a los años que había estado tirado en aquel sitio.”), idea que completa en el penúltimo párrafo.
    Es evidente el intento de construir un relato que fuera más allá de lo literal e involucrara al lector de manera activa, pero cuestiones como las expuestas arriba, errores y modos en la expresión hacen que pierda fuerza un relato que podría ser excelente.
    No hay rupturas en el tiempo, porque son dos historias, aunque una sea alegoría de la otra, paralelas, simultáneas y lineales.
    Tiempos verbales, ortografía, concordancia, gerundios, puntuación y párrafos, vocabulario (repeticiones, rimas internas).
    Nota: 7

    ResponderEliminar