La lluvia caía, las pesadas gotas de agua dificultaban su visión, la tela mojada le impedía correr como se debe y los balazos y gritos comenzaban a oírse más lejos. El arma pesada, golpeaba el lado superior derecho de su cuerpo, el casco, grande para su cabeza, se le bajaba. El frío le calaba los huesos y comenzó a temblar. De tanto correr las piernas le dolían y de días despierto, el sueño lo acechaba, pero la adrenalina no lo dejaba rendirse. Seguía corriendo sin percatarse de que sus compañeros caían como moscas, seguía corriendo huyendo de la guerra, huyendo del miedo, huyendo de la muerte. Seguía corriendo en dirección contraria y siguió así hasta que el silencio del bosque lo abrazo.
Agitado, casi sin aliento, decidió sentarse en un tronco caído, se deshizo del arma y se descalzó, sus pies fueron bien recibidos por la fría tierra cubierta de hojas, y sin darse cuenta el tacto con el pasto lo ayudó a calmar sus nervios. Se sentía bien, le hacía recordar que todavía podía sentir. Respiro profundo y relajo los músculos, se percató de que la lluvia había parado y de que ahora todo tenía brillo, todo parecía haberse limpiado, pero su miedo seguía ahí.
Desolado, se acostó en la tierra, boca arriba, miraba el cielo lleno de nubes negras, y deseo estar en su casa.
Sabía que había desertado, que no podía volver a ella si no quería morir fusilado, tenía miedo y fue por eso que no se movió cuando escuchó como lo buscaban, y fue por estar tan quieto que el cansancio de días, llegó de golpe, y el sueño lo encontró.
A la mañana siguiente, lo despertó un disparo, de un salto se levanto y estiro el brazo hacia donde la noche anterior había dejado el arma, pero no la encontró. Cuando miro a su alrededor, un hombre con una escasa barba blanca miraba con asombro el arma en el piso, de inmediato supo quién había disparado. El extraño, vestía de manera poco casual, en lugar de llevar el uniforme típico de un soldado, él portaba una armadura, y un casco de metal, colgando de su cintura se encontraba una espada guardada en su vaina. Se frotó los ojos, para comprobar que lo que veía era verdad, y como así lo parecía, intuyo que estaba soñando.
Se miraron durante unos segundos y el caballero comenzó a hablar.
-¡Buenos días hombre!. Lamento mi atrevimiento al tomar su extraño bastón de fuego. No he podido controlar mi curiosidad. Espero sepa perdonarme.- le iba a contestar pero el caballero continuó hablando.- ¿Cual es nombre?-
-Helg.- respondió confundido de que su sueño fuera tan realista. El caballero le tendió la mano y él la aceptó.
-Roderick- respondió el hombre.- ¿Que hace en el bosque en esta época tan hostil?.-
-Huyó.- respondió Helg con un tono de dolor en su voz. Roderick levantó las cejas.
-¿De que?.- hablo en caballero.
-De la guerra, de la muerte.- respondió Helg soltando un suspiro.
El caballero se extraño, la guerra había terminado hace tiempo, sin embargo al notar la pena de Helg, se sintió reflejado en el.
-¿Piensas regresar a casa?
-No puedo, van a matarme si lo hago.
- Daría todo por volver a casa una última vez, hasta mi vida.- contestó Roderick.
- ¿Y porque no lo haces? ¿También van a matarte?- preguntó Helg con cierta curiosidad.
-No, es solo que no encuentro el camino.- Helg lo miro y espero a que siguiera hablando.
"Cuando la guerra comenzó, vivía en una aldea. No éramos más que niños cuando los soldados de nuestro Señor llegaron un día a reclutar hombres para el ejército. Dijeron que era muy pequeño como para cargar un espada, pero todos mis hermanos fueron aceptados. No me iba a quedar atrás, así que me escabullí con ellos. No pasó ni una semana de marcha, y tres de mis cinco hermanos ya habían muerto de fiebre y cansancio. Pero la guerra continuó y yo ya estaba metido en ella y tan lejos de casa que no sabía cómo volver. En una batalla, el ejército de un Señor que luchaba en nuestra contra, nos ataco y en la batalla mató a nuestro comandante, ahora le pertenecíamos y luchábamos por el. Eso se repitió durante toda la guerra, hasta que un día mire a mi alrededor y me di cuenta de que no conocía a nadie, no sabía para quien luchaba, no sabia porque luchaba. Cuando el último de mis hermanos murió, entendí que quería volver a casa, pero cuando emprendí el camino de regreso, me percate de que había olvidado el nombre de mi aldea, de que había pasado tantos años que mi madre seguro estaría muerta y de que ahora la casa en donde había crecido ya no existía. Deje que la guerra forjara mi vida y ahora no soy capaz ni de recordar un nombre. Si lo que quieres es volver a casa hazlo, no dejes que el motivo de alguien más se convierta en el tuyo, pelea por lo que tu quieras y no dejes que alguien use tu vida como si no fueras más que un peón de ajedrez. Que tu muerte sea decisión tuya, no de otros. Vuelve a casa Helg."
No sabia porque ese caballero lo ayudaba, le pareció irreal, pero asumió que necesitaba descargarse y que él había sido la persona perfecta en medio de ese bosque. Se quedó en silencio, pensando. Luego miró a Roderick y asintió convencido.
-Volveré, aunque me maten.- sintió cómo se deshacía de un gran peso, se sintió bien. El caballero le regaló una sonrisa y se levantó.
-Debo seguir con mi camino.- anunció mientras le tendía la mano. Helg sacó del bolsillo su gastada brújula y se la tendió.
-Para que nunca mas te pierdas- Roderick sonrió y la acepto.
-Adiós Helg. Buena suerte.- y se fue caminando con su espada rebotando contra su pierna.
Helg suspiro y miro hacia el cielo, de repente sintió un cansancio que nunca antes había experimentado, y cayó al suelo dormido.
Se despertó sintiéndose ligero y sin su brújula. Para luego volver a su casa.
El día del fusilamiento, se sentía bien, y ni siquiera el miedo pudo con el.

Elaborás una historia ágil y entretenida, con pasajes bien narrados para pintar el lugar y recrear los personajes. Por momentos la narración conmueve con un modo de decir sencillo y hermoso y un tono de voz muy bien logrado.
ResponderEliminarBien construidos el verosímil, el extrañamiento y el artificio. Sin embargo, el tiempo es lineal.
Revisar tiempos verbales, ortografía (tildes), concordancia, gerundio, puntuación (sobre todo, rayas de diálogo: forma y posición; punto con signos de interrogación y exclamación).
Nota: 8