La envidia.
Su nombre era Melisa y Matilda era el de su hermana gemela. Melisa era la típica hermana a la que todos amaban, la sociable, la que podía tener tantos amigos como quisiera, pero su hermana Matilda era callada, a menudo la gente pensaba que no quería a nadie, lo cual no estarían muy errados, ella de niña era amorosa con todos, pero a medida que fue creciendo se volvió más callada y más tímida.Ellas tenían 17 años, pero lo que nadie sabía era que pasaba en su familia al cumplir los 18.
Hace 30 años atrás ,en el 1980 hubo un caso de gemelas en su familia, en la que cuentan que al cumplir sus 18 las dos querían seguir a la bondad, pero a ellas las reclamó Okubi el rey de la maldad, la familia las hecho para nunca volver a verlas, aunque hasta el día de hoy dicen que las cosas malas que pasan en la familia como desapariciones o muertes son causadas por ellas debido a su venganza, ya que ellas creen hacer justicia ya que no las dejaron escribir su propio destino.
A pesar de todo la familia aún tiene la esperanza de que las dos puedan ser reclamadas por la bondad, pero eso no lo deciden ni ellos ni las gemelas si no que lo decide el destino que ya está escrito desde el comienzo de los tiempos. Solo faltaban 4 días para que cumplan los 18, y Melisa se encontraba haciendo las cosas bien, realmente quería ser buena,en cambio Matilda era la que no le importaba, ella creía que el destino no podría cambiarlo nadie, que por más que ella se esforzara por ser buena nada iba a cambiar.
Melisa solo estaba asustada porque temía que su familia pudiera ser capaz de no amarla más por algo que ella no eligió, que sus amigos tuvieran que dejarla de lado por temerle. En cambio Matilda creía que las personas que dejaran de amarla en verdad nunca la amaron, nadie deja de querer si es realmente de corazón.
Faltaban solo dos días, cuando esa noche durante la cena las luces comenzaron a parpadear, la mesa comenzó a elevarse y todo el cielo que se lo veía muy bien desde el ventanal que se encontraba cerca de Matilda reventó de repente, Melissa casi más salta de su silla pero en cambio Matilda ni se movió como si supiera que eso estaba por pasar. El comenzó a decir:- Lapho ngithatha, akekho ongenza noma yini. Y nadie entendía, o eso se creía hasta que el padre de las niñas que se encontraba en frente del ventanal por donde había entrado Okubi se levantó de su silla casi en un salto y le contestó:- shiya lapha okubi, ezinsukwini ezimbili awukwenzi kumantombazane ami. Casi que en solo un segundo Okubi se retiró de nuestra sala recuperando la forma del espejo anterior.
Nuestro padre luego explicó que estaban hablando en Zulú, un idioma en el que nuestros ancestros se comunicaban para que las demás personas no pudieran entender.
Había llegado el día, era el cumpleaños de las gemelas, Matilda y Melissa. Faltaban solo dos horas para que llegara la cena familiar en la que se reunirían todos con La Reina de la Bondad, con Okubi y hasta tal vez conocerán a las gemelas que alguna vez fueron parte de su familia.
Toda la familia comenzó a llegar a la casa vestidos de blanco, ya que eso demostraba el deseo de la gente de que las gemelas sean reclamadas por la bondad. En cuanto las agujas marcaron las 12.00hs las puertas se abrieron de par en par y ahí estaba el gran Okubi vestido totalmente de negro, Matilda sonrió y estaba comenzando acercarse a él, pero fue ahí cuando entró la reina, con un gran vestido, era hermoso, totalmente blanco con grandes perlas doradas y un sombrero con una gran pluma blanca. El padre de las gemelas interrumpió diciendo:-Bueno,llegó el momento de que mis hijas sean reclamadas por la verdad. Y fue ahí que pasó lo menos inesperado, por alguna manera tan extraña Matilda fue reclamada por la reina y Melissa por Okubi, nadie entendió qué es lo que estaba pasando, porq pasaba esto?.
Pero la reina estaba apunto de entregarle la pluma a Matilda cuando le dijo:-No puedo llevarme a una persona al lado de la bondad sabiendo que vendió a su hermana a Okubi, Matilda creyó poder engañar a la reina, pero ella era una diosa nadie podría engañarla. Y fue así como una vez Okubi logró engañar y llevarse a las gemelas.
Fin

Si bien la historia es sencilla, no lográs construir un encadenamiento de los hechos que conmueva: hay datos innecesarios o que se pueden prever y las reacciones de los personajes son poco creíbles. La ubicación de los hechos en 1980 debilita aún más el verosímil. Además, el relato contiene muchos errores de expresión, que distancian al lector de cualquier posibilidad de conmoverse con lo que sucede.
ResponderEliminarEs pobre el uso estético del lenguaje. El tiempo es lineal. Aún queda pendiente comprender y poner en uso el discurso literario.
Hay un cambio de focalización que desconcierta. Cuando dice: “Casi que en solo un segundo Okubi se retiró de nuestra sala recuperando la forma del espejo anterior.
Nuestro padre luego explicó que estaban hablando en Zulú, un idioma en el que nuestros ancestros…”. Limitado a estas mínimas intervenciones, no se construye el narrador testigo sino que aparece como un error.
Revisar tiempos verbales, gerundios, puntuación y párrafos, concordancia, pronombres relativos, ortografía, vocabulario (repeticiones, “pasó lo menos inesperado”).
Los títulos no llevan punto final.
Nota: 5