Minerva, una adolescente de 15 años, fuerte por fuera frágil por dentro, con un pasado triste. Sus padres se separaron cuando era muy chica, hija única, siempre le dieron todo, le cumplían todos los caprichos. Tuvo una infancia no muy linda la cual ella nunca quiere recordar. Jamás se sintió una elegida siempre el último orejón del tarro. Estaba atravesando la etapa adolescente, la cual ella denomina como la peor de todas. Había pasado muchas desilusiones, no solo con el amor sino también por amistades y familiares. Estaba harta de todos sus problemas, la mayoría de la gente le preguntaba -¿Qué problemas podes tener vos con 15 años?-. No saben las cosas que puede atravesar un adolescente, los adultos muchas veces son bastantes ignorantes.
Ella estaba cansada de la misma rutina todo los días. Se levantaba 6:30, ponía su mejor cara con el ceño fruncido e iba directo al colegio; estaba cansada de ver a los mismos profesores de siempre, a sus compañeros que no paraban de gritar a las 7 de la mañana, estaba cansada de ella misma.
Finalizaba el horario del colegio y se iba directo para su casa, se encerraba en su cuarto horas y horas. Muchas veces se ponía triste sin saber el porque, su madre en vez de contenerla y ayudarla para encontrar la solución la trataba de loca. Con los años Minerva entendió que los juguetes, la ropa y demás no era lo más importante en la vida. Ella realmente necesitaba la ayuda de su madre. A su padre ni lo nombramos ya que desapareció cuando ellos se separaron.
Minerva atravesaba los típicos problemas que pasan todas las mujeres debido a los estereotipos que impone la sociedad, que me veo gorda, que tengo grasa de más en las piernas, que tengo estrías, que tengo esto, esto, esto y esto. Se criticaba demasiado, se pasaba horas quemándose la cabeza. Nunca pensó que esos problemas típicos se iban a volver muchísimo más graves. Se castigaba, se hacia daño constantemente. Se convirtió en una persona tóxica, se convirtió en lo que nunca quiso ser.
Encontró la salida para sentirse mejor, todo lo que ella comía duraba menos de una hora en su cuerpo, simplemente dejo de comer pero no sabía las consecuencias de su decisión. Pasaron los meses y ella cada vez más delgada estaba, los desmayos se hicieron más frecuentes, prácticamente ni grasa tenía. Terminó internada. Su madre lloraba al ver a su hija en ese estado de salud y lamentaba no haberle dado la atención que ella necesitaba, pero era demasiado tarde para lamentos. Minerva lloraba desconsoladamente, se quería ir, ella no veía lo grave que era su situación. Lamentablemente su idea loca de dejar de comer se terminó, necesitaba ayuda y al fin la obtuvo. Se acabó su libertad, se acabó todo.
Fue duro al principio,fueron meses y años para hacerla entender, para hacerla salir de esa situación. Hubo costosas terapias, costosos días en los hospitales, costosas recaídas. No servía de nada toda la ayuda que le estaban dando, ella prefería autodestruirse, se torturaba día tras día, no le importaba nada. Con el pasar del tiempo se desgastó, cada vez desaparecía más. Las internaciones se volvían cada vez más frecuentes, la última fue la peor y la decisiva. Estuvo al borde la muerte.
Hasta el día de hoy no entiende como pudo sobrevivir. Tras varios años logró entender el mal que se estaba haciendo a sí misma, luego de largas y eternas terapias. Dejó de lado la idea de ser perfecta, entendió que la perfección no existió, no existe y nunca va existir. Abrió los ojos y comprendió que era una locura todo lo que hacía, no podía creer lo tonta que había sido todo ese tiempo, todo lo que se perdió, todo lo que no vivió.
La recuperación sabemos que no es nada fácil y más cuando se llega a un punto tan extremo. Estaba rodeada de médicos y de su madre todo el tiempo, la obligaban a comer y la controlaban. Eso a ella le molestaba bastante, pero era su culpa que sucediera todo eso, lo tenía que aceptar. Al fin y al acabo era para el bien de ella.
Los médicos y su terapeuta fue lo que la ayudaron a salir adelante ya que la apoyaron en todo momento. Hoy en día Minerva esta completamente recuperada y no permitiría volver a pasar por esa situación, aprendió a no lastimarse, sufrió pero entendió que ella vale muchísimo y que la vida la espera con muchos desafíos.

Es una historia sencilla, con un tema intenso; sin embargo, no lográs construir un encadenamiento de los hechos que conmueva. El relato cuenta una anécdota sin llegar a construirla como cuento, ya que no hay transformación de la realidad narrada ni artificios propios del discurso literario. No hay uso estético del lenguaje, se dice pero no se narra.
ResponderEliminarAún queda pendiente comprender y poner en uso el discurso literario. Además, el tiempo es lineal.
Incoherente cambio en el punto de vista narrador: “A su padre ni lo nombramos ya que desapareció cuando ellos se separaron” y “La recuperación sabemos que no es nada fácil…”.
En el título el personaje es Ana (“Ana destructiva”), en el relato Minerva. Incomprensible.
Rever tiempos verbales, pronombres relativos, puntuación, rayas de diálogo, concordancia, ortografía.
Nota: 5