El grito de mi madre para que baje a desayunar hace que salga de mi transe, miro la hora, tarde de vuelta. Me levanto y digo miles de profanidades por lo bajo y salgo de la habitación. Ah, por cierto mi nombre es Colton Lewis y ésta historia los va a irritar tanto como a mi.
Todo comenzó hace 6 meses cuando por el umbral de la puerta del instituto pasó el chico nuevo, Ian Brown caminaba firme observando un punto fijo hasta que su mirada llego a mis ojos. Ese segundo me pareció eterno, recuerdo que cuando vi note su tristeza con una mezcla de enojo en sus ojos. El timbre del inicio de la clase me saco de mis pensamientos y entre al aula de Literatura, el tema que trataríamos sería la lectura y el análisis de la novela Romeo y Julieta , cuando de repente ,la puerta del aula se abrió, era Ian y el rector quien lo presento a la clase.
Pocos bancos vacíos había, solo había lugar al lado mío, se sentó. Un silencio profundo nos separaba, pero no podía olvidar su mirada. Con el correr de los días empezamos a conocernos, vivía muy cerca de mi casa, así que nos volvíamos caminando juntos.
Un día algo cambio estábamos en una fiesta de halloween, transcurría la noche con tranquilidad tomábamos una trago y Emma, una de las chicas más bellas de nuestro instituto se le acercó a Ian, no pude soportar la situación y fui directo a la salida, un sentimiento había aflorado en mí y no sabía que me sucedía. Mientras caminaba hacía mi casa recordaba un amigo de la primaria llamado Taylor, con él tuve el mismo pesar que ahora. Mi corazón sabia pero tenía miedo de admitirlo y cómo eran las cosas en este mundo, el rechazo es la herida emocional más profunda y yo no quería sentirla pero tampoco iba a crear una máscara para protegerme de lo que soy, no quería huir, no quería fingir. Deshecho los pensamientos tan pronto cómo llegan y me voy a dormir.
Al otro día entro a la clase y veo como Ian entra con una sonrisa, me saluda, hago un ademán con la cabeza y sigo mirando mi libro. Al tocar el timbre del recreo se me acerca, aunque trate de evitarlo, fue imposible, no podía mirarlo a los ojos, fue ese mismo momento que me preguntó que me pasaba, se me cruzaron por la cabeza muchas excusas, pero preferí ignorar mis sentimientos y evadí su pregunta, así fue por días.
Se canso de mi indiferencia y apareció en el cerco de mi casa, tuvimos una discusión, la tensión empezó a elevarse hasta que se me escapó decirle que no soportaba verlo coqueteando con otras personas que no sea yo y el silencio invadió. Su respuesta inesperada fue un beso.
Uno de esos que te tocan el alma y hacen que te pongas nervioso. Olvidé todo lo sucedido antes, en ese preciso momento no me importo el rechazo, mi familia, lo que dirán, solo me importaba él y cómo yo me sentía. Pero con todo lo bueno viene lo malo y así fue, mi padre abrió la puerta, justo en ese instante, sabía que cuando ingresará a casa lo peor debía soportar, sus reproches, no quería ni pensarlo, solo me hubiese gustado que el tiempo se hubiera detenido. Lo había anhelado tanto y en un segundo todo se derrumbó.
Me despedí rápidamente de Ian y entré. Se entero toda mi familia retrógrada y me prohibieron tener algún tipo de relación con él, hice caso omiso a todas sus palabras hirientes. Estaban tan cegados y encerrados en su formas prejuiciosas de ver las cosas diferentes a las que les inculcaron que no se fijaron en lo que yo sentía.
Lo vi a escondidas por dos semanas hasta que se me ocurrió una tarde preguntarle por su pasado, el ambiente cambió rotundamente. Se levantó me contestó con una excusa cortante y se fue. Una sensación extraña recorría mi cuerpo, al llegar a mi habitación busqué información sobre su colegio y una tapa de diario virtual con el título “ Alumno muere hay 3 acusados”, no podía creerlo su nombre estaba allí escrito, la confianza ganada se rompió. Y me pregunté, ¿realmente lo conozco?¿realmente me conozco?
Y acá estoy desayunando con mi familia, recordando todo lo que pasó. Suena el timbre y sabía que me venía a buscar, abro la puerta y saludo con un beso a Emma que me espera sonriente para ir al instituto.

El relato cuenta una anécdota sin llegar a construirla como cuento, ya que no hay transformación de la realidad narrada ni artificios propios del discurso literario. Los hechos se resuelven con mucha rapidez. Además, el cambio de sentimientos en el protagonista y su juicio sobre Ian, así como obligarse a la heterosexualidad por el “desengaño” no resultan creíbles.
ResponderEliminarNo hay uso estético del lenguaje, se dice pero no se narra. Narrar no es decir lo que pasa sino hacer que pase. Repensar extrañamiento y artificios; qué recursos te ayudarían a dotar el relato de intencionalidad estética.
El intento de romper el tiempo lineal no está logrado.
Salvo por el título, la relación entre la imagen y el texto puede ser obvia o ninguna.
Rever tiempos verbales, concordancia, pronombres relativos, ortografía, puntuación, vocabulario.
Nota: 5