Me desperté con una sensación bastante peculiar aquella mañana, quizás era porque recién
me habia levantado y no había desayunado; pero luego de haber comido seguí sintiendo
dentro de mí una especie de sensación que me generaba rabia, pero no era que fuera mala sino que me generaba rabia no saber que era.
Aquel dia, decidi dejar esa duda persistente que padecia para más tarde ya que tenía
cosas pendientes que hacer.
Al haber terminado los quehaceres decidí recostarme en la cama a mirar televisión, de
repente esa sensación volvió a aparecer. esta vez la sentía más fuerte, más cercana, más
adentro mío, lo que me genera más curiosidad lo que me estaba sucediendo.
Al cabo de unos dias decidi buscar ayuda con este problema, sentí que ya no podía sola,
subí a mi auto y me dirigí al doctor.
Al llegar, sin turno, sin saber que decir, sin tener idea de lo que me pasaba, entré al
consultorio y le expliqué al doctor que es lo que me incomodaba; luego de haberme
revisado por mas de dos horas, me diagnóstico de “la cosa”.
Romina Maier
viernes, 23 de marzo de 2018
La Cosa
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